Es extraño tener que decirte
lo mucho que te extraño
extrañándote,
pues, aunque te he extrañado mucho antes,
me siento extraña al pensar que mis ganas de extrañarte
no son las mismas que las tuyas.
Y que, extrañándote como te extraño,
no voy a lograr que vengas a acompañarme en este extraño mundo
en el que sólo me resta extrañarte;
y que, en el peor de los casos,
tú te sientas extraño al saber que te extraño

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